GASTÓN SOUBLETTE: “A VIOLETA HABÍA QUE PERDONARLE TODO POR EL PRIVILEGIO DE ESTAR CON UNA PERSONA ASÍ”

Era agosto del año 2016 estaba en plena investigación y documentación para mi reportaje de título “El Canto de todos es mi propio canto”, una investigación a fondo sobre la influencia de Violeta Parra en la música chilena. Fue por esta razón que me dirigí al Campus Oriente de la Universidad Católica, yo tenía ciertas nociones de quien era Gastón Soublette: profesor de estética y filosofía oriental en esa casa de estudios y amigo personal de la Violeta. Aunque no aquilataba la verdadera dimensión de este maestro, una de las almas viejas de la tribu que han influenciado de manera profunda a las generaciones que le han seguido. 

Era un poco antes del mediodía y teníamos una ventana que permitiría una conversación que duraría unos veinte minutos, los que atesoraré para siempre. Como el tiempo era preciso inicié rápidamente con las preguntas:

¿Por qué Violeta Parra ejerce esa fuerza de gravedad sobre los creadores actuales? Siendo que ella deja este mundo hace cuarenta años y su trabajo parece más actual que nunca.

Mira, en gran parte por esto: porque ella reeditó, por así decirlo, la cultura tradicional chilena que había sido olvidada prácticamente. ¿Quiénes conocían la cultura tradicional chilena, en materia de música y poesía, en ese momento? Y no sólo de eso sino fiestas, narraciones, refranes… ¿Quienes la conocían? Los especialistas, nada más. Ósea los antropólogos que se habían dedicado y tendían eso archivado en sus casas. Pero el hombre común, e incluso el hombre culto, no sabía nada del Canto a lo Divino, del Canto a lo Humano, de la sabiduría de los refranes, no sabían nada. La cultura tradicional de nuestro pueblo se había olvidado totalmente.

¿Dónde estaba la cortina que los separaba de esto que existía y sigue existiendo hoy en día?

Eso provenía de un desprecio de la clase alta chilena por esa cultura popular. Ejemplo muy elocuente, cuando Vicuña Sifuentes publicó los romances recogidos de la tradición oral chilena. ¡Romances! Ósea originarios de España en el fondo pero vigentes en Chile. Publicó un libro de unas cuatrocientas páginas. La crítica que se le hizo en los diarios, especialmente en El Mercurio, fue que el señor Vicuña Sifuentes perdía el tiempo preocupándose de la cultura del vulgo, entre comillas. Esto fue en 1912. Entonces, ese desprecio de la clase culta chilena, del estamento culto chileno, por la cultura tradicional es la que generó que la cultura tradicional se fuera sumergiendo cada vez más en profundidades que son muy parecidas al olvido.

O sea llegó un momento en que te digo: antes de Violeta Parra Chile no contaba con esa viga maestra de su cultura lo cual contribuyó enormemente a que Chile perdiera su identidad como nación.

Ya, ¿cuál es el mérito de Violeta? A pesar de todos los trabajos de los antropólogos anteriores que estaban archivados, y son muy meritorios, yo no les quiero quitar el mérito, pero Violeta Parra le enseñó a Chile, por poner un ejemplo, que había una antiquísima tradición trovadoresca en Chile, en base a la métrica de la décima española del Siglo de Oro, y que la temática de ese canto trovadoresco tenía dos vertientes: una vertiente religiosa o divina, que es el Canto a lo Divino, y otra vertiente humana, Canto a lo Humano; y que en ambas había una enorme variedad. Por ejemplo en el canto a lo humano había versos por sabiduría, versos por el amor, temas recurrentes como el hijo arrepentido que abandona su casa, y ¡de gran capacidad formativa ética! Toda esa temática, valiosísima. Y que en lo Divino estaba el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, la figura de Cristo, la figura de Moisés. El arca de Noé, el Paraíso Terrenal, el Fin del Mundo. ¡Estaba todo eso!

¿Quién dio a conocer eso al país? Las publicaciones de los antropólogos quedarán siempre en el estamento alto. Y el estamento alto excepcional que se dedicaba a ese tipo de investigaciones. Porque el hombre culto chileno no sabía nada de eso. Pero Violeta empezó a grabar discos con esto, empezó a recorrer el país y a recoger esa tradición y ahí la dio a conocer.

Quería volver al tema troncal, por el poco tiempo que tenemos. ¿Por qué el repertorio de Violeta Parra, ya sea el Casamiento de Negros en adelante, el Gavilán, viene a ser una joya tan preciada para los músicos de hoy siendo que, en general, sus composiciones son simples? Simples en general, no las anticuecas ni el Gavilán por supuesto.

Bueno, esto que te he dicho yo es la primera pata. Segunda pata: el talento personal de ella. ¡Es un genio! Un genio en todo sentido: una mujer creativa en cualquier cosa que dijera o hiciera. Ese tipo de personas son muy excepcionales. Hay gallos eruditos. Tú conversas… bueno ya murió, con Don Ricardo Latcham o con Manuel Guzmán Maturana que se dedicaron en aquellos tiempos a recoger la tradición oral y claro, vas a sentir que son eruditos, te van a apabullar con sus conocimientos, pero la cosa creativa interior de la persona, que está presente en todo momento, eso es muy difícil de encontrar. Ósea, como que la Violeta fue una especie de profetiza del pueblo chileno. Entonces esa cosa creativa fuerte, media mágica en ella. Su hermano Nicanor llegó a decir que era una hechicera de gran poder. ¡Eso es muy raro encontrarlo! Es muy raro encontrar esa capacidad de ser creativo en todo momento. ¡Hay huevones que son creativos en momentos muy excepcionales y el resto son rutina. Para ella no es nada, la rutina no existe para ella. O sea todo lo de ella era creativo en cualquiera circunstancia en que se encontrara.

Para hacerte un comentario sobre política o sobre la naturaleza, o sobre la misma persona que tenía al frente. Pero esta creatividad de ella tenía un aspecto violento, agresivo. Puede ser una creatividad que terminara con un puñete en el hocico, como lo hizo con el pintor Nemesio Antúnez: le plantó un puñete en el hocico. Porque ella no controlaba su ira, era parte de su creatividad también. Era una mujer que tenía un rasgo encantador por un lado y muy violento por otro.

A mí me insultó muchas veces, me arrastró por el suelo diciéndome que era “!Un pituco de mierda que nunca iba a entender al pueblo!”. O que mi papá era un Conde; entonces inventó ella que mi papá era Conde para poderme insultar, pero terminamos súper amigos después. Entonces esta creatividad de ella es lo que ha estremecido al país. Entonces esa creatividad vibra en sus creaciones.

Ahora, por ejemplo el caso de Los Jaivas, que cantan canciones de ella. El mérito de Los Jaivas, entre otras cosas, es haber sacado del subterráneo la última y más valiosa composición cantada de ella que es El Gavilán. Ella murió cuando El Gavilán no había alcanzado a grabarse todavía. Había grabaciones hechas por amigos y sin ninguna definición de sonido, sin una calidad de sonido. Los Jaivas lograron sacar del olvido esa cuestión y desenterrarla de estas grabaciones tan imperfectas he hicieron una excelente versión.

Para mí El Gavilán es la composición cumbre de ella, y que eso yo lo presentaría en el Teatro Municipal en un recital de música de cámara.

Es impresionante como esa canción va cambiando la métrica cada dos compases. Va de 5/4 a 2/4, a 6/8…

Es feroz, tremenda. Además, con un sentido trágico de la vida que la caracterizaba a ella. Porque ella fue una mujer de vida amorosa muy intensa, pero también muy desgraciada.

Volviendo atrás: si ella tenía este comportamiento tan agresivo con usted ¿Por qué seguía siendo amigo de ella?

Por el privilegio de estar al lado de un ser así. Yo reconocía que yo no la podía mandar a la mierda, no podía. Porque yo me di cuenta del privilegio de tener al frente a un ser así. Entonces siempre lo que Nicanor ha reconocido como mérito mío es haberla reconocido desde el día que la vi. Ella entró a mi oficina de la Radio Chilena, yo era director de programas en esa época, y a los dos minutos que se sentó sacó la guitarra y empezó a cantar y yo me di cuenta el valor de lo que estaba haciendo. Y de ahí fuimos amigos siempre. Con unas peleas feroces.

Ella entró en mi oficina el año ’55… ¿Murió cuándo?

El ’67.

Hasta ahí fuimos amigos.

Hay una carta abierta que usted escribió que está en el arte del disco de Ángel Parra, donde toca las anticuecas de su abuela.

Claro, donde yo le pido permiso para… Claro: el privilegio que yo he tenido de estar presente mientras ella componía las anticuecas. Ella compuso muchas anticuecas delante de mí. Y Nicanor Parra escribió muchos versos delante de mí y al terminar los leía. Ósea yo viví una intimidad con la familia Parra absolutamente excepcional.

Deben haber sido tardes enteras.

Claro, porque ella quería que yo le transcribiera a pauta el repertorio que ella había recopilado en los campos de Chile. Hicimos un cancionero gigantesco. Yo creo que está en archivo de la Universidad de Concepción.

¿Por qué Violeta Parra ha ido ganando fuerza? Hoy entre los jóvenes Violeta Parra ha llegado a ser una figura mítica.

Por esa creatividad de ella. Si es muy raro encontrar un ser creativo, si la mayoría de la gente vivimos en las convenciones o en la rutina. Entramos en un sistema y nos enseñan las reglas del sistema y ahí funcionamos… no somos creativo.

Ahí está la fuerza de ella: en la creatividad. ¡Sí, en la creatividad! Un ser marginal y creativo.

Además era adelanta. Gepe dice que ella era la vanguardia dentro de la ortodoxia. Creaba cosas alucinantes a partir de lo que ella rescató del folclore.

Sí. Esa sería la tercera pata: la creatividad de ella a todo nivel que le llevó a hacer manifestaciones artísticas en diversas clases de arte: la tapicería, la pintura, la música, la poesía. Esa sería la primera pata. La segunda pata sería su creatividad musical. Y el mérito de ella es haber sacado del viejo cancionero chileno, heredado del Siglo XVIII en adelante, haber sacado de ahí los arquetipos melódicos y poéticos para crear ella con eso algo propio. Ese es el mérito de ella. Por ejemplo, yo fui testigo cuando ella empezó a proponer sus primeros cantos a lo poeta, o sea a lo humano, basado en el tema del amor o en otros temas. Incluso temas humorísticos.

Por ejemplo, ella tuvo una relación con el pintor Julio Escames. Entonces, Julio Escames era un gallo que tenía un lado genial y un lado así como que daban ganas de tomarlo para el leseo. Entonces la primera décima, de ese canto que le dedicó a Julio Escames, dice así:

Todas las noches conmigo

se acuesta a dormir un muerto,

y aunque está vivo y despierto

confuso es lo que les digo.

Es una mortaja amigo

que se alimenta de hinojo,

luego se frota los ojos

para dormir en la tumba

y a mi lado se derrumba

este finado de anteojos.

En el fondo, claro: es su amante; pero lo está tomando para el leseo, se está riendo de él. Pero se está riendo benévolamente, no lo está tirando a cagar.

Y a mí me dedicó una décima también:

No tengo la culpa ingrato

que entre los dos el diablo

por tres o cuatro vocablos

nos cause tan mal rato.

De hacerte sufrir no trato

aunque más parezca el caso

yo creo que este mal paso

nos lleva por mal camino

y a pregunta yo me animo

¿Hasta cuándo ingratonazo?

Eso me lo dedicó a mí. Hay pelea vez tú, hay enfrentamiento.

Además hay mucho afecto, porque ingratonazo…

Por algo escribe el verso. Nuestra relación podía ser mejor pero ella no se daba cuenta que la que buscaba la camorra era ella. Si cualquier cosa que no le gustaba la rechazaba con violencia. Empezamos a escribir un libro sobre la cueca y me lo rajó un día, entero ¡Y me lo tiró a la cara! ¡Porque yo era un pituco de mierda que no entendía al pueblo! (risas)

Ese es el personaje. Y había que perdonarle todo, porque el privilegio de estar con una persona así.

¿Y el costo humano para usted, de perdonarle todo?

Claro, lo mismo que hubiera conocido a Rimbaud. ¡Habría aguantado cualquier huevada de él! Porque es un genio.

Semanas enteras de borracheras… en el caso de Rimbaud.

No sé… habría tomado lo menos para poderlo observar. Pero el huevón de Verlaine estaba enamorado de él. Entonces se involucraba en todo el hueveo, hasta que el otro le clavó un cuchillo en la mano, y se lo clavó en la mesa. Yo no habría permitido que Rimbaud me hiciera eso pero lo habría observado y habría hecho cualquier sacrificio para observarlo, qué es lo que hice yo con Violeta. Ahora, Violeta no era tan violenta como Rimbaud, si Rimbaud era un huevón que se dedicó a la trata de blancas y al comercio de armas.

Pero era tan jodida como todo lo que esa décima expresa. No reconoce el afecto tampoco. En el momento en que ella monta en cólera se olvida de la amistad, y agravia e insulta hasta el punto de pegarle a Nemesio Antúnez.

Usted me iba a hablar de la vanguardia de Violeta.

Bueno, la vanguardia fue esta no cierto, de que ella saca del viejo cancionero chileno, especialmente de las décimas, ósea del canto a lo poeta, saca los melotipos que le permiten crear canciones tan inmortales como “Run Run se fue pa’l norte” y “Gracias a la vida”. Este mismo intento que hizo, que es el primer intento que le conozco yo, de inventar ella su propia entonación de Canto a lo Poeta, esa “No tengo la culpa ingrato / que entre los dos el diablo / por tres o cuatro vocablos / nos cause tan malos ratos”. La melodía que ella inventó fue una melodía que podía haber sido de un trovador europeo del Siglo XV, o español, digamos.

Ahí yo noté que ella estaba recién gestando un nuevo tipo de canción. Pero un nuevo tipo de canción que no se separaba de la vieja tradición. Ahí empezó a generar este nuevo tipo de melodías. Ahora, ¿qué tienen de particular esas melodías que heredamos de España, no cierto?: Que están basadas en los viejos modos gregorianos de la música medieval. Entonces eso, traído al Siglo XX suena como una cosa inédita. Absolutamente inédita. Entonces ella tiene el talento de inventar melodías que de alguna manera están vinculadas con eso pero no lo copia. Es como un reflejo de eso. Y usa la décima y la décima tiene su ritmo.

Ahora, la décima data del Siglo XVI en España. Y según Nicanor Parra, es la forma poética más perfecta que jamás ha existido, muy superior al soneto.

¿Y la octava? Octosílabas.

Bueno, las cuartetas, las doble cuartetas. También las usaba. Por ejemplo le suprimía cuatro versos a la décima y le quedaba una sextina. Y también escribía sobre eso.

Porque hoy hay un espectro tan amplio de creadores que reconocen en ella una inspiración. Desde los músicos doctos que han tocado y arreglado canciones de ella; músicos de rock y otras tendencias, así como, naturalmente, los folkloristas. Hay coros en Chile que han cantado a cuatro voces las cosas de ellas.

Incluso hay cultores de hip hop, esta expresión basada en el rap, que se sienten identificados con ella.

Yo como que hasta ahí no le seguí la pista a la cosa. Lo que desborda del trabajo de Los Jaivas, de los Inti-Illimani, lo que va más allá yo no lo conozco.

Están Los Bunkers, rock más bien tipo Beatles, ellos dieron un recital en la Sala SCD basado en puras canciones de la Violeta Parra: “Run Run se fue pa’l norte”, las cuecas recortadas… Ellos tienen éxito a nivel nacional y están entrando en el mercado mexicano y latino de Estados Unidos. Ellos recurren a este repertorio de Violeta Parra.

Yo creo que el hecho que el folclore chileno no se conoce en el mundo y que ella haya tomado, se haya inspirado en los melotipos del canto a lo poeta, eso en el mundo suena absolutamente inédito. Para un japonés, para un inglés, tal vez para un español no tanto. Yo canté, estando en Francia, algunos de los cantos a lo poeta chileno y españoles ahí presente me dijeron: “eso yo lo he escuchado en Asturias”. Por ejemplo me dijeron eso. Para que veas tú la proyección que ha tenido el arte de Violeta Parra, las canciones compuestas por ella, tengo la siguiente anécdota:

Cuando murió el Secretario General de Naciones Unidas, de apellido Hammarskjöld, que era sueco, se hizo un servicio religioso importantísimo en la catedral de Estocolmo y fueron de Chile Eduardo Frei Montalva y su ministro de relaciones exteriores que era Gabriel Valdés. Dicen que estaba repleta la catedral. Estaba el rey de España, estaba toda esa gente, estaba el Príncipe Carlos… y de repente, Gabriel Valdés me dice: “Me tuve que afirmar del brazo de Eduardo Frei para no desmayarme… de repente el coro comienza a cantar “Gracias a la vida”. ¡El coro de la catedral! ¡Gótica! ¡Eso empieza a cantar! Ahí lloramos los dos ¡pero a mares!” Me decía, “tanto Eduardo Frei como yo llorábamos a mares”. Una cosa impresionante, para darte una idea de lo que eso fue.

Y en Francia, el impacto feroz. Porque allá ella hizo su exposición en el Louvre.

¿El segundo piso?

Bueno, le dieron una sala muy grande del Louvre. El Louvre está lleno de arqueología… Hay una sala especial del Louvre que se llama “Les Arts Decoratives de Louvre”. Esa sala, por así decirlo, la estrenó Violeta Parra. Y el diario “Le Monde”, que es el diario más serio que tiene Francia, publicó el siguiente título, comentando la exposición de Violeta. Decía así: “Leonardo Da Vinci terminó en el Louvre, Violeta Parra comenzó en el Louvre”, eso decía “Le Monde”.

¿Por qué afuera se le reconoce tan bien y acá en Chile no? Volvemos al principio que es el desprecio…

País de mierda no más. Que cree que todos los problemas son económicos y nada más, que aquí la cosa se arregla con recursos financieros, tecnología apropiada y capacitación y punto. Esa es la vida para los chilenos. ¡País de mierda!

Bueno, pero la posteridad le ha hecho justicia a Violeta. Eso es importante.

Entonces, como siempre pasa, es la posteridad la que le ha hecho justicia.

A Jesucristo la posteridad le hizo justicia, en el momento mismo es un delincuente como cualquier otro. En ese sentido la Violeta fue muy clarividente: pintó un cuadro en que estaba Jesús con los dos ladrones. ¿Sabes como se llamaba el cuadro? “Los Tres Ladrones” (risas). Entonces genial. Y los tres estaban crucificados en una misma cruz. Es decir, el ladrón del lado derecho tenía la mano encima de la de Cristo clavada en el mismo clavo. Y el otro, el lado izquierdo, tenía lo mismo. Y ahí aparecían entonces los tres ladrones.

¿En el ámbito académico se reconoce el valor de Violeta Parra?

Sí. Es decir, en un ámbito muy restringido sí. Por ejemplo el instituto de letras no creo que le dé mucha importancia. En cambio aquí en Estética, el profesor Fidel Sepúlveda ha escrito cosas muy buenas. Te recomiendo que lo entrevistes. Entrevístalo y tiene un escrito que se llama “El Viaje Mítico de Violeta Parra”, muy importante.

Ahora, con Fidel hicimos nosotros algo importante que se relaciona con el arte de Violeta Parra. Hicimos un Auto Sacramental de Navidad. El texto lo hizo Fidel y yo le puse la música. Pero yo le puse la música de las piezas folclóricas que ella recopiló a través de todo el país. Ahí se nota la cosa arcaica del canto a lo poeta que se remonta al medioevo español. Se nota eso.

Juanita Parra, de Los Jaivas, me decía que su temática suena muy actual, que los problemas que ella denuncia en su momento no se han resuelto todavía. Lo que denuncia Violeta Parra es algo permanente.

En “Gracias a la Vida” dice… Bueno aquí tienes tu aquí un caso: Yo traté el tema de la moral y la virtud en mi curso de Filosofía Oriental, yo hago un curso de Filosofía Oriental basado en Lao Tzu y Confucio. Entonces Lao Tzu tira a partir a la moral, dice que la virtud cósmica del amor, que está diseminado por todo el universo, posee a ciertos hombres y esos hombres tiene muy desarrollada la virtud. Entonces esos hombres obran amorosamente con el prójimo y piensan en el bien común, no por cumplir con un precepto moral sino que les nace hacerlo porque la virtud cósmica del amor los ha poseído.

Encarnada en ellos.

Claro. Que es la misma posición de Cristo: es el amor que yo les comunico el que los hace buenos, no la ley: no el cumplimiento de la ley. Es la misma posición. Ya, entonces la gente que se rige por la moral termina siempre compitiendo dos graves pecados: el desprecio despiadado por lo imperfecto y, además, la hipocresía: mantener la imagen. Y esa es la conducta Farisaica.

Ya. Entonces dije: “ahora ustedes están en condiciones de entender por qué Violeta Parra dice en “Gracias a la vida”: “cuando veo al bueno tan lejos del malo”. ¿Entendieron ahora? Ella cachó: ese bueno puede ser más perverso que el malo, porque se rige por la moral burguesa y no porque tiene amor adentro”.

Además lo dice en “El Albertío”: “muchos van con ropa blanca y Dios me libre por dentro”.

A no, claro. “Están llenos los huesos de muerte y de inmundicias por dentro”. “Entonces no caigan ustedes en el juego” les decía, no, “de creer que evangelizar, la mayoría aquí son cristianos, se evangeliza en nombre de la moral. Evangelizar en el nombre de la moral es destruir el mensaje de Cristo”.

Es minimizarlo…

Prácticamente reducirlo a cero. Entonces ahí viene este desprecio por lo imperfecto.

Por ahí Gepe, otro músico, decía que Violeta Parra era genio pero se le veía la hilacha y que a los genios siempre se les ve la hilacha.

Pero por supuesto, no pueden controlar la ira. Como tienen una misión que cumplir rompen muchos lazos, porque no son perfectos. Por ejemplo, todo el problema de ella de haber dejado su guagua aquí y haberse ido a Europa…

Y se murió…

Claro. Eso de no poder controlar la cólera y tratar mal a los amigos. Pero la hilacha que mostró ella es insignificante comparada con la que han mostrado otros. Otros súper morales.

Y la persona que es tan moral finalmente no puede serlo, tiene que tener una vía de escape.

Claro. Por eso la Parábola de Hijo Pródigo: es el menor que le pide al padre que le dé la parte de la herencia. ¿Y en qué la gasta el huevón? ¡En puras putas! Vivir disolutamente. Entonces la pregunta, que nunca se ha agotado ese tema, ¿Por qué este gallo se salió de madre? Por la moral del hermano mayor. El hermano mayor, cuando vuelve y el padre lo perdona y hace la gran fiesta por la vuelta de su hermano, le dice: “!Y cómo, yo nunca te he fallado, siempre he cumplido tus preceptos y ni siquiera me has dado un cabrito para compartirlo con mis amigos? ¡Y este carajo que ha tirado su fortuna con prostitutas tú le haces una tremenda fiesta!” Y el padre le dice: “¡Pero estaba muerto y lo he recuperado vivo hijo! ¡Compréndeme!” Claro, ahí está la diferencia entre el hermano mayor que era moral, que cumplió con los preceptos. Y el otro no era moral, le cargaba esta vida cuadrada, encajonada en preceptos y se salió de madre. Pero se salió de madre y vio la verdad. En lo profundo de su miseria vio la verdad y el otro no la vio nunca. Entonces viene el arrepentimiento.

La verdad era que tenía que estar cerca del padre.

Claro, tenía que arrepentirse, tenía que darse cuenta de la cagá que había hecho y el otro nunca se dio cuenta que era un robot de la moral nada más. Entonces ahí se transforma Cristo en un personaje muy peligroso. Porque, en resumidas cuentas, el que dejó la caga’ es el que queda justificado y el que nunca mató una mosca es un huevón que no sirve para nada.

Entonces eso la Violeta lo cachaba muy bien y de ahí su frase célebre “cuando veo al bueno tan lejos del malo”.

“Cuando miro el fruto del cerebro humano”.

Claro, esa canción es un tesoro de sabiduría.

Matías Correa, músico e investigador musical. Ha escrito en Diario La Segunda y El Periodista; los programas radiales Alertas y Sonidos y Cadáver Exquisito en Radio Tierra; actualmente es parte del equipo de La Lira Popular Colectiva y escribe en su propio blog musical Afiche En La Pared.