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Día 100 de cuarentena

Día 100 de cuarentena. Creo que solo lo soportaré con una dosis de buena música a las venas.

Supongo que ya he puesto todos mis discos favoritos mil veces. Quizás hasta en orden alfabético y por año.  He pasado por mi etapa “Charly Cerati Spinetta”, “Grunge”, “charango lila”, “Floyd”, “noventera”, “ochentera”, “setentera”, “metal punki trasher”, “Drum and Bass”, “rock alternativo”, ”indie pop”, ”indie rock”, “grandes voces femeninas”, “Jazz”, “post punk”,  llegue hasta poner a Elvis un día completo, también un día entero de “OM” cantada por los monjes tibetanos. Supongo que la música para mí es como los libros que me transportan a distintos escenarios. ¿Han escuchado Oxygène de Jean Michel Jarre? Es un viaje al espacio. Las alturas de Machu Pichu me llevan a Perú. El Réquiem de Mozart me trae el olor a lluvia. El son cubano me hace saborear la mezcla de ron y tabaco.

Eso quiero hoy, escapar de estas cuatro paredes blancas. De esta monotonía con sonido de lavadora y televisión. Del mismo sonsonete. Pienso en lo real. En el origen.

El último recuerdo de mi insomnio de anoche es el de haber borrado uno por uno los temas en mis listas de reproducción del último año.

El derecho de vivir en paz, me tiene guatona, con el divino respeto que le tengo a Víctor Jara, creo que exageré, como siempre, con tomarla como icono, la tenía versión mapudungun, charango nortino, filarmónica y en francés. No sé por qué, si definitivamente la original es mi favorita. 

Cuando escucho a los Bunkers cantar A Silvio me enoja un poco. Tampoco es que sea del banco del que cree que es una herejía. Pero me gusta Silvio cantado por Silvio.

No es que no me gusten los covers. Incluso creo  que la versión de Nirvana de “The Man who sold the world” superó a la original de Bowie. Aún recuerdo cuando con mi primo llamábamos a la radio para programarla, que buenos tiempos, llamar a la radio para programar una canción, esperar horas para poder grabarla. Creo que mis hijos no comprenden eso, desesperan cuando la internet carga lento. Choque generacional le llaman.

Me da un poco de risa pensar que Elvis moriría de nuevo si escuchara su versión de “Always in my mind” versión pet shop boys o quizás le darían ganas de bailar como a mí. Me gusta esa versión.  Creo que la programaré la próxima vez que vea a las chiquillas y podamos bailar. “Pa mover la cuerpa”, así diría una de las cabras, “La cumbia es el nuevo punk” diría la otra. Ojala para año nuevo podamos hacer una fiesta. Hace mucho tiempo que perdí la esperanza en las fiestas patrias junto a  las esperanzas que exista la renuncia del presidente y su ministro.

Como que me dieron ganas de re escuchar todo y a todos. Extraño a mis hermanos. Son músicos y crecí escuchando sus  covers. Me gusta el “Aleluya” del Ale y “La luna siempre es muy linda” de Camilo. Espero esto acabe pronto para verles y cantar en un asado. Escucharía hasta las canciones de perales que me dan pálida.  

Abro una lata de cerveza. ¿Decir que me siento un poco agónica sería exagerar una vez más? Prendo un cigarro, voy de la cama al living como dice García. Me queda el sabor de que podemos tener nuevas versiones de nosotros mismos, no sé si malas o buenas, pero si, distintas. 

¿Nuestra banda sonora personal puede ser modificada desde el origen?  ¿Podremos reinventar la misma cancioncita? ¿Dejaremos algún día de tararear a González?

Leticia Ramirez Zanetti(1983). Actriz, poeta, cocinera, catlover, gitana, geminiana, anarkista, marihuanera, bailadora, obrera, abejareina, madre.

 

 

 

 

 

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