Feña Court habla sobre amistad, arte y encierro

Escucha: Feña Court habla sobre amistad, arte y encierro

Feña Court habla sobre amistad, arte y encierro

La amistad es una de las conexiones fundamentales del ser humano, a la cual muchos recurrimos en diferentes momentos. Sea para conmemorar una buena noticia, desahogar una tristeza, o quizás solo para tener una compañía. Pero hay amigos que van más allá de todo esto, y cuando es posible reunirse a crear y trabajar juntos, es una señal de que esa conexión va lejos. 

Así es con Feña Court, un gran amigo de Pesera. Es aquél tipo de persona inspiradora, que tiene el arte como estilo de vida. Motivado, siempre está inventando alguna cosa nueva, componiendo temas, o simplemente fluyendo en sus diseños y cuadros. Feña canta, toca la guitarra, compone, escribe, diseña, pinta, y todo eso lo hace bien. 

Pesera influye en su vida tanto como él influye en la historia de Pesera. Fue ahí que conoció a  Alejandro Ramírez, Carlos Mejías, Cristóbal Faundez y Cristóbal Kuskinen, quiénes serían los integrantes de Ermitaño, banda que ya tiene 15 años de trayectoria, 4 discos publicados y un single lanzado recientemente. Este último es “Quémame”, que tuvo la producción del gran Carlos Cabezas. También salió hace dos semanas el videoclip hecho en casa del tema “La Máquina de Alegrías”. Más abajo las puedes escuchar.

Plasmado en el muro del patio de luz de las salas de ensayo está una intervención que hizo Feña. La comunión de la pintura con objetos que encontró por allí resultó en una obra medio abstracta, medio contemporánea que nació al instante, a través del Action Painting. “No tengo un rumbo claro. Siento que las mismas texturas, los mismos colores me van sugiriendo cosas”, dice. 

Al final, siempre logra dar forma a las ideas, sea a través del arte visual o de la música. Es por todo eso que lo invitamos a hacer parte de la nueva sesión de podcasts y entrevistas que tenemos. En una conversación relajada, Feña nos contó un poco más sobre su relación con Pesera, su trayectoria en el arte y sus motivaciones para crear. Hablamos de Ermitaño, artes visuales, música y cuarentena. ¡Escúchalo!

Ana Oneda (Santa Catarina, 1991). Es brasilera, periodista y traductora. Escribe crónicas, ensayos y poesía. Su voz está en la no-ficción y en el interpretar las miudezas de la vida cotidiana.


Raíz Del Flow: Fusión y colectividad

Escucha la entrevista a "Raíz del Flow"

Raíz Del Flow: Fusión y colectividad

La música siempre ha ido evolucionando por diversos factores que se entrelazan. Por un lado el desarrollo tecnológico nos ha dado herramientas para ir modulando su reproducción, desde los primeros instrumentos hasta los software y controladores modernos. Por otra parte el desarrollo cognitivo nos ha otorgado el poder de sistematizar el lenguaje con el cual aterrizamos este fenómeno, desarrollando el sistema tonal por ejemplo, o la idea de ir clasificando sus variaciones en épocas y estilos. Pero también hay un punto que quizás, al menos para mi, es el más importante: el desarrollo cultural.  Y es que a través de la mixtura de las costumbres se potencian las formas y maneras de crear y cultivar la música.

Hay un movimiento que está naciendo en Santiago y quisimos hablar con dos de sus exponentes. Kitaito(Álvaro) y Koby(José Miguel), ambos músicos y productores. En la entrevista nos cuentan de qué se trata este nuevo espacio comunitario, que abarca de manera interdisciplinaria las manifestaciones artísticas actuales urbanas, además de un ingrediente predominante fundamental: la música de raíz y las tradiciones folclóricas.

Raíz del Flow: “como un árbol que piensa desde la raíz”, logra transmitir el flujo necesario para enchufarse a lo actual, la tradición recordandole a lo urbano de dónde viene. La identidad que se encuentra al cultivar las tradiciones como fiestas, carnavales y costumbres, o también en vivencias cotidianas como un freestyle en una esquina cualquiera, juegan un papel clave. Y es que la colectividad nos va sumergiendo en la interacción constante de lo que existe previamente y lo que se va creando en el momento. Ese diálogo que se vive al reunirse, desde la calle, desde la comunidad.

El mundo andino, la música caribeña y hasta la tradición Chilenera, hacen parte de este espacio de convergencia. La mezcla entre la raíz y lo urbano se manifiestan a través de la música, la danza y lo audiovisual como una fusión potente e imprescindible que se viene a instalar en nuestra industria cultural. La idea, o mejor dicho, la condición de mantener una identidad pero seguir evolucionando constantemente.

Su primera entrega(se la dejaremos más abajo) es una canción que habla sobre el estallido social del 18 de octubre. Podemos ver en ella la tradición Chilenera de la cueca habitando en un mismo beat con el género urbano, cohesionados en esa conversación, sonando en un solo swing. Este nuevo estilo se llama KUKO y es “Música urbana de flow Chilenero”, según los chicos.

Esperamos que disfruten esta conversación con la gente de Raíz del Flow, un colectivo de artistas que traen una confrontación, que al parecer ha existido desde siempre en el flujo natural de las cosas, de nuestras costumbres. Esta dualidad que encontramos en nuestra identidad, la fusión inevitable de estilos y tradiciones. Raíz del Fow: “Los creadores de la que viene”.

Camilo Zanetti(Diciembre, 1990). Es músico, cantautor y poeta. Ha publicado Jardín(Calavero Estudio, 2018).


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Regresar a Casa: Impresiones musicales en cuarentena

regresar-a-casa-impresiones-musicales-en-cuarentenaFotografía por Pablo Cheng

Regresar a Casa: Impresiones musicales en cuarentena

La primera foto que tomé esta cuarentena fue ese día que volví del campo. Estaba en la Estación Central, necesitaba ir al baño y recordé que en el patio de comidas había uno gratuito. Hacía frío, recuerdo, de hecho andaba con chaleco y la gente escaseaba, pero no las mascarillas y los vendedores de productos higiénicos. 

Si el apocalipsis ocurre, esas serán las imágenes de Santiago impresas en las membranas de los ojos. 

Pensaba, bajándome del tren, en Rodchenko. El viaje de San Bernardo a la Alameda cobraba la impresión de una escala de grises nítida, perspicacia de la mirada ante las posibilidades de los ángulos de las cosas. 

La primera foto que tomé días antes de la cuarentena oficial y días antes de mi encierro por completo en la casa, fue a las sillas apiladas sobre las mesas del patio de comidas del mall Arauco Estación. La luz incandescente sobre el material plástico de las sillas, la luz pálida que caía sobre el diseño futurista de estas: ángulos rectos, orificios en el respaldo, grises, damascos. Y filas que me recordaron al disco One hundred mornings de Windows 96 que tengo pegado y que oímos con Osvaldo, amigo músico, en su departamento que da a la intersección de Portugal con la Alameda.

El disco del brasileño Windows 96 (como se llamaría la actualización cancelada de Windows 95) tiene su raigambre en el lenguaje transmental de Velimir Jlébnikov. Una poesía sonora suprematista que se repliega más en las huellas de los signos que en la armonía pura y dura de lo melódico. Algo así remarca “Calígula” de One hundred morning, tema que hace lo que quiere con los synths. 

Pero no quiero detenerme solo en Windows 96. Los sonidos, de algún modo, se han solidificado durante la cuarentena. Algunos han hablado de la baja de la contaminación acústica, pero cuando fui a la Vega me di cuenta de que no. Seguíamos en el Santiago ochentero aspiracional, pero permanecíamos con las fauces abiertas si un mendigo –como vi en la compra de quesos en Arturito– dormía con la cabeza apoyada en la pared y vomitado de porotos con riendas. ¿Higiene? ¿Inmunidad? Poco y nada. 

La segunda foto que tomé y las siguientes han sido con una cámara Minolta 7000 AF, del año 85, copada por botones, la primera en ofrecer enfoque automático y avance motorizado del rollo. Mi ventana da al cerro San Cristóbal y al estacionamiento del edificio. Cada día, en un acto voyerista, fotografío los vehículos, la posición que toman en su espacio rectangular, delimitado. Camionetas de fletes, autos sedan, jeeps, incluso carritos de super he visto desde la altura del cuarto piso, altura que considero adecuada para fotografiar y conseguir planos que emulen cenital, nadir, qué sé yo. 

La verdad es que alucino con la portada de Construction time again, disco de Depeche Mode. Si pudiera copiar y fotografiar esa imagen lo haría mil veces. Un hombre con un martillo contra las piedras de una montaña. El azul opaco del cielo. Como si fuera la pintura apocalíptica El mar de hielo de Friedrich. O más allá: como Horizon perdido de Erik Bulátov, cuadro en que se representan personas vestidas a “la soviética” (como señala Boris Groys en Obra de Arte Total Stalin), y caminan por la playa hacia un horizonte marino, pero rojo, una línea plana, horizontal que atraviesa el cuadro. 

La pintura, como el tema “Landscape is changing”, posee esa negatividad engañosa del progreso, la desaparición del horizonte, la muerte de toda espiritualidad incluso. En los sonidos industriales de la canción y en la pintura de Bulátov se conserva ese germen que nos encierra y nos vuelve planos, bidimensionales, abstractos, etcétera. 

Sin embargo, el horizonte, el paisaje, necesitan recrearse. Y hoy, en cuarentena, tanto Windows 96 como Depeche Mode nos precisan que el futuro se aproxima rápido, más de lo que hemos creído. Es hoy.

 

Pablo Cheng (1995). Publicó la novela Charapo (Cuneta, 2016).